miércoles, 19 de agosto de 2015

El crimen de Cuenca y la demagogia



19/08/15. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal





De los Galindos, de las estanqueras, de Don Benito, de los Urquijo, de Alcácer...

Consustancial al ser humano, y sin ser privativa de ella al igual que su leyenda, la crónica negra con la que propios y extraños disfrutamos rebozando a España, ha vuelto a hacer su aparición.

El pasado jueves fue detenido en Rumanía, cerca de la frontera húngara, Sergio Morate, el principal sospechoso del ya conocido como “crimen de Cuenca” (ahora sí, Pilar Miró).

A primeros de julio entró en vigor la ley que, reformando el Código Penal, introdujo la pena de prisión permanente revisable. Previamente, el Pleno del Congreso la había aprobado con el único apoyo del Partido Popular (181 votos) y el rechazo en bloque de la oposición (138), que lamentó esa jornada como “día negro para la democracia por la introducción definitiva de la cadena perpetua”.

Desde la bancada opositora se vaticinó -al fin y al cabo es su único lema, casi su razón de ser- que la ley tiene “los días contados” y que “se pone a la cola” de otras normas que serán derogadas en cuanto cambie la mayoría de fuerzas políticas en el Parlamento. De momento, y haciendo uso del derecho que les asiste, excepto el que sostiene al Gobierno, todos los grupos apoyaron el recurso elaborado por los socialistas ante el Tribunal Constitucional, al estimar que la prisión permanente revisable “es una cadena perpetua encubierta que vulnera cuatro artículos de la Carta Magna”.

Pregúntenle hoy a cualquier españolito o fémina nacional de a pie, si estaría a favor o en contra de aplicarle a este ser despreciable, detenido en tierras del Conde Drácula, la máxima pena prevista actualmente en nuestra legislación criminal.

Y para que el común de los mortales no hable de oídas y reproche con base la ley o, por contra, censure a los que la reprueban, qué mejor que irnos directamente (sin intermediarios ni politiquitos que nos ladre) al artículo 140.1 que contempla la pena de prisión permanente revisable, exclusivamente, cuando en el asesinato concurra alguna de las tres siguientes circunstancias:
·       1.ª Que la víctima sea menor de dieciséis años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad.
·       2.ª Que el hecho fuera subsiguiente a un delito contra la libertad sexual que el autor hubiera cometido sobre la víctima.
·       3.ª Que el delito se hubiera cometido por quien perteneciere a un grupo u organización criminal.

Pues bien, entre el estruendoso ruido de la demagogia, en curiosa, permanente y despreciable armonía con los amigos del crimen, aparecen las contadas nueces de la triste realidad en forma de frustradas aspiraciones de la ciudadanía. Anhelos malogrados porque, con los datos hasta ahora conocidos, con casi toda posibilidad, este abominable crimen será castigado con la pena correspondiente al simple asesinato, si así pudiera llamarse, pues, está claro que no se dan ni el primero ni el tercer tipo penal ni, por lo que ha trascendido del informe forense, tampoco el segundo.

Pero es que, además, el artículo 36 del propio texto legal establece que la pena de prisión permanente será revisada tras el cumplimiento de quince años de prisión efectiva, que eleva a veinte solo en el caso de que el penado lo hubiera sido por un delito del Capítulo VII del Título XXII del Libro II de este Código (es decir, exclusivamente por delitos de terrorismo). Y, por si fuera poco, el condenado a la máxima pena en la legislación española podrá disfrutar de permisos de salida a partir del octavo año de prisión, del duodécimo en el caso de los terroristas.

Por último, el artículo 92.1, establece que el tribunal acordará la suspensión de la ejecución de la pena de prisión permanente revisable cuando se den las tres condiciones siguientes: que el penado haya cumplido veinticinco años de su condena, que se encuentre clasificado en tercer grado y que el tribunal, a la vista de la personalidad del penado, sus antecedentes, (bla, bla, bla)..., pueda fundar... la existencia de un pronóstico favorable de reinserción social.

En definitiva, esta es la “inhumana cadena perpetua” que este gobierno, atacado por todos sus flancos, ha puesto sobre el tapete -¡que levante la mano quien diga lo contrario!- con el respaldo mayoritario de la sociedad española. Una pena, tan cruel, tan dura, tan degradante, tan alejada de la reinserción, que el autor del “crimen de Cuenca” constata no le afecta.

Y si no, ya están tardando los representantes de PSOE, Convergencia, Unió, Izquierda Plural, Nueva Canarias, PNV, BNG, Compromís y UpyD (sí, también UPyD) en comparecer públicamente ante los españoles, o, aprovechando las vacaciones estivales, en darse una vueltecita por las casas colgantes, o en montar en la Ciudad Encantada una manifa tirando de redes sociales para exigir la derogación de la reforma legal.

¿A qué espera Rosa Aguilar, la ahora Consejera de Cultura, para abanderar en Andalucía lo que defendía hace un rato en el Congreso de los Diputados (“El PP pretende reinstaurar en España la cadena perpetua, que choca frontalmente con los principios constitucionales de reeducación y reinserción del penado”)?

¿Cuándo Gaspar Llamazares se pondrá al frente de la “hente” para recordarle, como ya tuvo ocasión en la cámara baja, que “la cadena perpetua fue abolida por Primo de Rivera” y para exigir juntos la derogación de lo que“es una pena de muerte  (sic) a la que se añade 'revisable' con recochineo".

Y si tan seguro estáis, a ver, vosotros que tan dado sois a ello: ¿hacemos un referéndum?, ¿preguntamos a los españoles por su derogación?, o ¿preferís vuestra demagoga y ventajista postura de perennes exégetas de la voluntad de los ciudadanos?

miércoles, 12 de agosto de 2015

Propaganda: el rayo que no cesa



12/08/15. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal
 

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?

(Miguel Hernández)

El Diccionario de la lengua española define la propaganda en su primera acepción como “Acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores” y en la cuarta, y última, como “Asociación cuyo fin es propagar doctrinas, opiniones, etc.”.

Busquen, comparen y, si encuentran una mejor... Mejor que no pierdan el tiempo, porque no la hallarán.

Ni diseñados al efecto, ambos significados serían capaces de retratar con tanta precisión la política de comunicación de la Junta de Andalucía y su relación con los medios “amigos”, esos a los que abreva con publicidad institucional a cambio de nada, o de casi todo, que para eso está el dogma. Pero no solo con ellos, también con el resto, con los que sin pertenecer al Régimen, al menos en apariencia, a cambio de un trato afable y cordial, representan a la perfección la escena del paciente tendido en la camilla, blandiendo por sus partes al dentista que, tenacillas en mano, le ordena abrir la boca: “¿verdad que no vamos a hacernos daño?”.

En los últimos cinco años el Gobierno andaluz ha “invertido” mil millones en "comunicación", casi 600 con Susana Díaz como responsable de la partida, sin contar con los casi 200 millones con los que se nutre a tanto medio mamón desde la Consejería de Turismo.

Y el problema, con serlo, no es ya el exorbitante volumen del reparto de fondos a empresas privadas de comunicación -a cambio casi siempre del silencio, de inexistentes críticas valientes o de hipotéticas valoraciones audaces... como mucho de juicios bonachones y timoratos- sino la absoluta falta de transparencia tanto de sus destinatarios finales como de la propia cuantificación de tales subvenciones, una vez más concedidas al margen de los principios generales de contratación administrativa.

Es la propia Cámara de Cuentas de Andalucía quien confiesa desconocer el destino de las voluminosas partidas que maneja el plan anual de comunicación, al tiempo que denuncia el empleo constante del latrocinio, perdón del patrocinio; es decir, del trato de favor digitalizado en detrimento de los procedimientos de concurso y publicidad, o, al menos, del socorrido contrato menor en el que se precisan tres ofertas previas, eligiéndose la más favorable económicamente. Sistema que, por otra parte, sirve para ocultar los contratos de cuantía inferior a los 30.000 euros tramitados al efecto.

Y a la cabeza del ranking -¡qué boda sin la tía Juana!- el Grupo Prisa (El País, la SER, As...) y algunos de sus programas radiofónicos estrellas tales como Carrusel Deportivo y La Ventana, cuyos patrocinios, según el órgano de control de la cámara andaluza superan con creces, sin ninguna justificación técnica, los del resto de medios paniaguados. Así, a mucha distancia, recogen las migajas el Grupo Joly, Antena 3, Onda Cero, Unidad Editorial, la Cope y ese guadianesco El Correo de Andalucía que permanece latente con el arribo de Morera y Vallejo pero con -lo que resulta trascendental- la sempiterna respiración asistida de la Junta de Andalucía.

Surgen así preguntas con necesarias respuestas afirmativas: ¿tales ayudas graciables explicarían el ocultamiento, por esos medios, de los escándalos que se achacan a sectores importantes del gobierno andaluz  o al mismísimo PSOE, valga la redundancia?, ¿resultan beneficiarios, por ejemplo, los editores que criminalizan la labor de la Juez Alaya al tiempo que alaban a los dirigentes por ella señalados?

Y una interrogación final, que se responde con un rotundo no: ¿en estas circunstancias en las que, como se pretende, la propaganda llega al lector, riega al editor y anula la libertad del periodista, puede existir el periodismo?

Valga como ejemplo verídico el de un dibujante de lujo que, clamando inteligencia como el poeta de Orihuela, desechó, hace escasos meses, una invitación del siguiente tenor en un medio de difusión de esta Andalucía del XXI: “Queremos que publiques en nuestro periódico, estamos interesantísimos; eso sí, nada de política, ni de religión, ni de fútbol... ”.

¡Todo sea por la pasta!

5-4. A pique de un repique. ¡Qué grande eres, Sevilla!






Permanecerá para siempre en nuestras retinas el partido que esta noche se ha marcado El Grande de Andalucía a casi 6.000 kilómetros de Nervión.

Una final europea, otra, que no ha volado a las entrañas mismas del Sánchez Pizjuán porque el fútbol también entiende de matemáticas y los guarismos finales (5-4) expresan claramente quien fue el vencedor y evidencian cómo ha sido el partido.

En el arranque, Banega, en la ejecución de un perfecto golpe franco, puso el balón en la escuadra de la portería barcelonista. No podían empezar mejor las cosas... hasta que el espejismo comenzó a perderse entre tinieblas: bastaron dos faltas inventadas por el trencilla escocés, una al borde mismo del área y otra más lejana, para que Messi la pusiera donde le vino en gana. Imposible el primer gol, evitable el segundo, un lanzamiento para el que mi ya vasta experiencia futbolera me sigue diciendo que llegará el día en que un entrenador valiente obligue a su cancerbero a no disponer barrera defensiva.

Las distancias se hacían siderales no solo en el marcador, también en el espíritu de un equipo, por aquello de los minutos psicológicos, cuando al borde del descanso llegaba el tercero y, tras la reanudación, el cuarto.

Solo la fe inquebrantable del que sabe que nunca se rinde fue capaz de voltear el escenario, algo solo al alcance del equipo de la casta y el coraje, a la cabeza el mejor entrenador (espectacular los cambios tácticos mediada la segunda parte) que estos ojos han visto en el banquillo nervionense, sin caer en la trampa de embestir a la desesperada la ruleta a la que le invitaba el Barça, guardando fuerzas y esperando el chispazo de la calidad que atesora en su plantilla. Así, Reyes hizo el segundo e instantes después Gameiro transformó el penalti del que fue objeto Vitolo, lo que debería haber supuesto la expulsión de su marcador. Finalmente, Konoplyanka forzó una prórroga a todas luces increíble para los espectadores de los más de 200 países que disfrutaron del encuentro.

El miedo a la derrota y el plomo en las piernas convirtieron el alargue en un encuentro de fútbol-sala, de toques y toquecitos de los catalanes sin profundidad alguna, hasta que otra “faltita” al borde del área, a falta de cinco minutos para el 120, permitió a Pedro torcer la balanza hacia el lado azulgrana. Con todo y con ello, en los instantes finales, la cabeza de Coke y la rodilla izquierda de Ramí estuvieron a punto de convertirse en badajos de un pique para un repique histórico, que de todas formas así será recordado.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO
 
F.C. Barcelona 5 - Sevilla F.C. 4
 
F.C. Barcelona: Stegen, Alves, Mathieu, Pique, Mascherano (Pedrito, m. 93), Busquets, Rakitic, Iniesta (Sergi Roberto, m. 62), Suárez, Messi y Rafinha (Bartra, m. 78).
 
Sevilla F.C.: Beto; Coke, Krychowiak, Rami, Tremoulinas; Krohn-Dehli, Banega; Reyes (Konoplyanka, m. 67), Iborra (Mariano, m. 79), Vitolo; Gameiro (Immobile, m. 79).
 
Goles: 0-1, m. 2: Banega. 1-1, m. 7: Messi. 2-1, m. 15: Messi. 3-1, m. 43: Rafinha. 4-1, m. 51: Luis Suárez. 4-2, m. 56: Reyes. 4-3, m. 72: Gameiro, de penalti. 4-4, m. Konoplyanka, m. 80. 5-4, m. 115: Pedro.
 
Árbitro: El escocés William Collum. Amonestó a Krychowiak, Coke, Banega e Immobile, por el Sevilla, y a Mathieu, Pedro y Busquet, por el Barcelona.

Incidencias: Partido disputado en el estadio Borís Paichadze de Tiflis (Georgia) ante unos 50.000 espectadores que han llenado el recinto. De ellos, 11 "barcelonistas de Barcelona" y casi 500 "sevillistas de Sevilla" que han vuelto a dar toda una lección de grandiosidad. La mayoría de los georgianos indígenas, con el poderoso, que es la forma habitual en la que la Humanidad hace la Revolución.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Del maná y de las chilindrinas



05/08/15. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal


… Y el Señor se dirigió a Moisés y le dijo: «He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: ‘Al atardecer comeréis carne, y por la mañana comeréis hasta quedar satisfechos. Así sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios’».
Definitivamente, este país de dislates y despropósitos no tiene solución. Y la palma, una vez más, se la lleva el osado Pedro Sánchez que, hace un par de semanas, al tiempo que ensalzaba el Estado del Bienestar “desarrollado por los ex presidentes socialistas González y Zapatero”, se le ocurría anunciar un “ingreso mínimo vital” de 426 euros mensuales que destinará -destinaría, condicionémoslo-  a 730.000 hogares para beneficiar a 1.847.000 personas, a los que habría que sumar una prestación destinada a los 2,3 millones de menores que “viven bajo el umbral de la pobreza”; todo ello según sus cálculos que, si son tan atinados como los de la alcaldesa madrileña, tienen la misma credibilidad que su oferta estival de 5.500 plazas en comedores escolares y que, finalmente, ha sido cubierta por algo menos de 600 menores madrileños.
La idea, meritoria y plausible, no puede rebatirse -todo lo contrario- con argumentos sociales, púdicos o morales. ¿Quién puede oponerse a tan admirable plan? Eso sí, ni una sola palabra, ni una sola idea para exponer, siquiera deslizar, de dónde piensa sacar su particular -y laico- maná en forma 6.450 millones de euros en los que ha apreciado su medida.
No satisfecho con ello, temeraria e imprudentemente la pasada semana se despachaba con otra ocurrencia: “reformaré el Código Penal para que sea posible actuar no solo contra el patrimonio de los corruptos sino contra el que hayan podido esconder a nombre de terceros y recuperar así todo lo robado; conmigo al frente del Gobierno, quien la haga la pagará y lo pagará”.
Metedura de pata, sin duda, de mayor trascendencia porque, si la anterior solo es un futurible -y, al modo de Tierno Galván, “las promesas electorales están para no cumplirse”-, ésta se conjuga en pretérito perfecto, pues el nuevo Código Penal, aprobado con el voto en contra del Grupo Parlamentario Socialista, incluido don Pedro, permite ya la acción contra el patrimonio de los allegados, testaferros incluidos, que pudieran haber ocultado el incremento patrimonial derivado del delito de corrupción, lo que evidencia su meridiana incapacidad para, siquiera, regir la comunidad vecinal de su escalera.
Y para no perder comba y aprovechando que “el dinero público no es de nadie” (Carmen Calvo, dixit) , el Gobierno de la “Andalucía Imparable” de estapresidenta, que comenzó a combatir la austeridad incrementando el número de consejerías y que prometió a joanmartin, su mentor, una reducción del 10 % de puestos políticos -mientras, la administración paralela permanece convenientemente nutrida, mejor dicho, sobrealimentada- aprueba esta semana la nueva estructura de la organización territorial provincial de la Junta de Andalucía, que supone 65 altos cargos en las provincias, ocho más que en la anterior legislatura, con un coste superior a los tres millones de euros anuales.
Los mismos que ahora objetan, incongruentemente, con idéntico ímpetu tanto la subida de los impuestos como los recortes (corriendo un tupido velo sobre el atraco zapateril del verano de 2010 y el perenne saqueo de Andalucía), cumplirán en breve cuatro años de la salida de un Gobierno -a la cabeza el presidente más nefasto de la Historia de España- sostenido, entre otros, por este diputado silente, tan responsable y culpable como el resto de la teórica quiebra del Estado con la que, finalmente, entregaron la cuchara un 20 de noviembre.
En la capital andaluza lo acaba de dejar claro Manuel del Valle, tras las últimas elecciones: “Zoido tendría que haber gastado más y haberle dejado la losa al siguiente”. La historia se repite y ahora que comienza a remontarse una atroz crisis económica a nivel mundial, especialmente brutal en España por culpa de fundamentalismos keynesianos y políticas desvencijadas de un Gobierno a la deriva -que comenzó su andadura con el seductor y atrayente “papeles para todos” para finalizarla con un Plan E de éxito, en boca de los altavoces del régimen; de escándalo, engaño y estafa, según el Tribunal de Cuentas-, volvemos a las andadas.
Nos permitimos repudiar las lecciones de la “malvada” Merkel y desdeñar las de los mercados, evitamos mirar con el rabillo del ojo a la Grecia que hace una semana era nuestra referencia y nos adentramos en una política de gastos imposible, generadora de pufos delincuenciales.
Hasta el mismo Rajoy, mientras anuncia una subida del uno por ciento en la retribución de los funcionarios, se permite introducir en los Presupuestos Generales del Estado la devolución de lo aún no restituido de la paga de Navidad de 2012, si bien el gallego tiene una disculpa y es que, al tiempo que sustraía la soldada, prometía el reembolso, lo que cumplirá en breve. En Andalucía, antagonista siempre, los empleados públicos tendrán que esperar tiempos mejores pues aquí se consumó el despojo sin aviso ni anestesia y la nueva mamá -¡enhorabuena, por cierto!- solo se atreve a decir, tras la celebración del acuerdo con los representantes sindicales de CCOO, UGT y CSIF, y se queda tan pancha, que “restituirá algo en 2016… si hay dinero”.
Por cierto, pasan los días y no se hace público el socorrido selfie de esas tres andaluzas con sus retoños, apretujadas compañeras en una habitación de 15 metros cuadrados del Hospital de Valme, exigiendo a Chaves las salas individuales que anunció, hace ya quince años, en aquella campaña de las elecciones autonómicas de 2000.
Y es que el viejo profesor tenía más razón que un santo (con perdón):“las promesas electorales están para no cumplirse”.

domingo, 2 de agosto de 2015

20 años ya del 2 de agosto. Mereció la pena luchar




20 años ya... cuatro lustros. Parece que fue ayer. Pretendían acabar con el Sevilla, pero no contaban con el patrimonio más importante del club hispalense: su afición. Entre cuarenta y cincuenta mil personas se echaron a la calle aquel 2 de agosto para exigir justicia. La cacicada de Jesús Gil, Antonio Baró, Jesús Samper, Ramón Mendoza, Rafael Cortés Elvira y José María García fue abortada por todos y cada uno de los sevillistas, en especial los que se echaron a la calle, con cuarenta grados a la sombra, como un solo hombre (o una sola mujer, como habría que decir ahora).

¿Qué sevillista no recuerda aquella siesta agosteña?: ¿Cómo? ¿qué dices? ¡tú estás loco... ! ¡Y tanto que estaban locos! El sevillismo así se lo demostró... ¡Qué grande eres, Sevilla!

Ernesto López de Rueda, Javier Tenorio y Enrique fueron los promotores de aquella demostración de fuerza del sevillismo. Aquel mismo día a las 3 de la tarde (cinco horas antes del comienzo y cuando Internet era un absoluto desconocido) presentaron en la Delegación del Gobierno la comunicación de la manifestación convocada. Todo un documento para la historia sevillista:


Meses después, Ernesto López de Rueda, vicepresidente de Foro Sevillista, plasmó en los capítulos 3 y 4 de su libro "Sevilla hasta la Muerte, El coraje de una afición" el acontecer de aquellos tremendos días en que se forjaron los sólidos cimientos del Sevilla actual: El libro de cabecera del sevillismo en el que se narra la intrahistoria del abortado abordaje del Sevilla F.C. por los invasores madrileños y marbellíes.

Una afición en permanente lucha por la independencia de "su" club. Así amamos nosotros ¡Cuánto te quiero, Sevilla!