sábado, 11 de marzo de 2017

1-1. Bla, bla, bla...



Cuando se trata de hablar, en el fútbol, como en la vida, el que se calla es el que sale ganando. Desde que llegaron los "rabanitos" al fútbol, con ese deje sudamericano entre el sórdido castellano y la musiquilla italiana, ha habido tiempo hasta de escribir tesis durante los primeros cuarenta y cinco minutos que resultan desvirtuadas tras el descanso, o viceversa.

Se jactó Sampancracio en las vísperas de anunciar a bombo y platillo la importancia de los tres puntos de hoy, poniendo en lontananza el choque europeo del próximo martes. Aseguró por activa y por pasiva que el partido sabatino debía servir de catapulta para el encuentro del martes.

Nada de nada. Como un valdano de la vida ha demostrado que las palabras -y más la insulsa palabrería- se las lleva el viento y que, curiosamente, el fútbol, un deporte lleno de mentiras, encierra grandes e irrenunciables verdades. Y sobre todas resalta la que asegura que los titulares lo son por algo. No puede anunciarse a bombo y platillo que se respeta al Leganés para, a continuación, introducir ocho novedades en el once habitual.

Las rotaciones a lo bestia son una engañifa para el aficionado: el fútbol de élite es el de las grandes estrellas, el que juegan, disputan y normalmente ganan los que entrenan compitiendo miércoles y domingo o martes y sábado, realizando a lo sumo los estiramientos a diez mil metros de altura aprovechando los "tiempos muertos" de los desplazamientos entre partido y partido.

Se daría por bien empleado si, al menos, la alocada decisión de hoy tuviera recompensa el martes, pero ¿quién puede asegurarlo? Aprendamos y llevemos a la práctica de una vez que lo importante es lo inminente, lo trascendente lo presente. ¿Mañana? Todos calvos.

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 1 - CD Leganés 1
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mariano, Carriço, Rami, Lenglet (Nzonzi, m. 46), Sarabia; Kranevitter, Walter Montoya (Vietto, m. 46), Correa, Franco Vázquez (Iborra, m. 68); y Jovetic.
 
CD Leganés: Herrerín, Tito, Mantovani, Siovas, Bustinza, Rubén Pérez, E. Morán, El Zhar, Gabriel (Insua, m. 90), Szymanowski (Machis, m. 63) y Guerrero (Luciano, m. 67).
 
Goles: 0-1, m. 2: Gabriel. 1-1, m. 42: Jovetic.
 
Árbitro: El castellano-leonés González González. Amonestó a Sarabia y Kranevitter, por el Sevilla, y a Gabriel y Rubén Pérez, por los madrileños.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 27ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con 32.000 espectadores en sus gradas en tarde cuasi primaveral. Terreno de juego en perfectas condiciones.

jueves, 9 de marzo de 2017

Andalucía: Miles de “ricos” repudian la herencia




09/03/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal


“Susana Díaz: 'los impuestos van a ser siempre progresivos en Andalucía y no vamos a beneficiar a los ricos ni a quienes heredan cinco, diez o quince millones de euros'”

“¿Pero cuántos “ricos” hay en Andalucía? Usted lo es, o puede serlo, si hereda un pisito en Sevilla con un valor catastral de 16,5 millones de las antiguas pesetas”

“Veinte andaluces, ante la imposibilidad de pagar el impuesto de la muerte, repudian a diario la herencia”

Clavelina, una asturiana de 82 años, es noticia estos días por la cruzada que ha emprendido contra el expolio del impuesto de Sucesiones y Donaciones allí donde don Pelayo comenzó a mostrar su hartazgo de “alianzas de civilizaciones” y otras necedades: tras heredar el piso de su hermano valorado en 300.000 euros, el Principado le reclamó la friolera de 80.000 en efectivo. Solo le quedaba buscarse la vida para lograr la pasta, malvender el inmueble en el plazo de seis meses marcado por la ley para pagar íntegra y religiosamente la cuota, u olvidarse del ahorro en forma de ladrillos labrado por su pariente durante años.

Y no solo en Asturias: el impuesto de la muerte, como se le ha denominado, en Andalucía sigue de latente actualidad. Las alharacas ciudadanitas del pasado verano, que acompañaron la puesta en escena de la nueva regulación, han devenido en marcha fúnebre con su entrada en vigor a primeros de año.

Los chicos de Albert, con Joan Marín, el hombre del flequillo inquietante, a la cabeza, han podido constatar en tan breve lapso de tiempo la injusticia -por su cortedad- y la ineficacia del tan celebrado acuerdo. Tanto que su intento de nuevas reformas de la mano de los populares tendrá que esperar al menos hasta que se negocien los próximos presupuestos; eso sí, si antes la presión en las calles, como remedo de lo ocurrido con los hospitales granadinos, no obliga a recular a estapresidenta, la misma que pretende que no se menee un varal del sacrosanto régimen en tanto en cuanto coge el AVE que la lleve directamente de San Telmo a Ferraz y quién sabe si -hay gente pa tó- a La Moncloa.

Cierto es que la nueva regulación supone un cierto alivio en determinados casos, lo que no empece para que Andalucía siga encabezando la indigna clasificación del importe de tan desmesurado impuesto, a años luz de Baleares, Canarias, Madrid, La Rioja, o los territorios forales, que abonan importes simbólicos. El artículo 14 de la Constitución, que proclama la igualdad de los españoles ante la ley, continúa vigente al parecer, salvo para el Ministerio de Hacienda que puso en manos de las 17 taifas -y sigue sin enmendar- una horquilla en la sucesión mortis causa que va desde el gratis total de la herencia al repudio forzado de la misma, desde el riojano que no tributa por percibir hasta medio millón de euros a la andaluza que le arramplan cien o mil veces más que si residiera en Valdemoro o en La Gomera.

Solo las herencias de las explotaciones agrarias han obtenido una apreciable reducción, merma que, en sí misma considerada, no es tal porque se requiere que el heredero esté inmerso en el uso y aprovechamiento del negocio, lo que, al tiempo, evidencia la cacicada ejercida hasta la fecha. Del mismo modo, la herencia de la vivienda habitual se continuará liquidando por el valor real del inmueble, con reducciones progresivas hasta el 95 % a partir de los 242.000 euros. Pero no es oro -o quizá sí- todo lo que reluce: a la hora de hacer caja, la Orden de 25 de mayo de 2015 de la Consejería de Hacienda (que publica los precios medios de las fincas e inmuebles en cada municipio y que se utilizan para calcular la cuota de este impuesto), no encuentra diferencias a la hora de valorar un edificio en la avenida principal de una localidad o una nave de aperos en terreno rústico, a 20 o 30 kilómetros del casco urbano.

El “error de salto” llegó al Hospital de las Cinco Llagas la pasada semana: hasta el pasado 31 de diciembre (referidos a los parientes directos del finado y al valor de todos los bienes recibidos excepto la vivienda habitual) quien superaba los 175.000 euros exentos cotizaba 26.700 a las arcas andaluzas; desde primeros de año, quien reciba en herencia cincuenta céntimos por encima de los 250.000 euros ha de apoquinar a la tesorería 47.000, nueve mil euros más que con la anterior regulación, o lo que es los mismo, un 23 % más que antes del gozoso pacto. A tan simple regla de tres de la oposición respondía engolada la presidente que no está dispuesta “a bonificar un impuesto para ricos”, enfatizando que “los impuestos van a ser siempre progresivos en Andalucía y no vamos a beneficiar a los ricos ni a quienes heredan cinco, diez o quince millones de euros”.

¿Pero cuántos “ricos” hay en Andalucía? Según la ley no son pocos: usted lo es o puede serlo, tenga los ingresos y/o deudas que tenga, si hereda un pisito en Sevilla con un valor catastral de 16 millones y medio de las antiguas pesetas, pues la Junta no se coge los dedos con las valoraciones y aplica un coeficiente multiplicador ya de por sí desorbitado tras el catastrazo y que en el caso de la capital de Andalucía es el 2,55.

Para colmo hemos de soportar que la Consejera de Hacienda ningunee el intelecto del prójimo cuando, sin ruborizarse, va y proclama que “en Andalucía, el impuesto de sucesiones es tan alto por culpa del gobierno central que lo descentralizó y lo mejor es que se marque un techo de cuota”, evidenciando que a ella, puestos a elegir, le pone más el ancho del embudo. La soledad va siendo tal que no les queda ya ni echar mano del recurrente “al igual que en los países de nuestro entorno”, pues la mitad de los miembros de la OCDE lo han suprimido.

El problema no es de riqueza ni de pobreza sino de justicia, de legalidad. La doble imposición se pone de manifiesto cuando una misma renta está sujeta a más de un gravamen, aunque sea en personas distintas. Sigue sin tener sentido que al heredar haya que pagar por bienes que han tributado durante años y por diferentes conceptos como ocurre -aunque no solo- con los inmuebles, y que hemos logrado sacar adelante estoica y milagrosamente tras el continuo bombardeo en forma de IVA, IRPF, IBI, contribuciones especiales o plusvalías.

Veinte andaluces, ante la imposibilidad de pagar el impuesto de la muerte, repudian a diario la herencia. Veinte “ricos” menos en la búsqueda gozosa de la revolución pendiente. Veinte “ricos” que el 21 de marzo a las 12 están llamados a las puertas de todos los ayuntamientos de España para decir basta. De la respuesta en la calle dependerá la continuidad o no del latrocinio.

A falta de un Spiriman en la materia: ¡Clavelina, vente pa Andalucía, tía!

lunes, 6 de marzo de 2017

1-1. Insuficientes 45 minutos


Que no, tápense un poquito: sin intensidad no es posible alcanzar los imposibles objetivos que entre todos nos hemos endilgado.

No bastan 45 minutos decorosos -más bien solo 30- para vencer en terreno rival y más cuando el contrario pone sobre el tapete superiores dosis de “testiculina”, patentizando que la aptitud pasa a un segundo plano y a la que siempre ha de anteponerse en idéntico o superior grado la actitud, las ganas, el esfuerzo...

Reaparecían hasta cuatro ausentes del partido del jueves frente a los de San Mamés y ninguno tuvo su mejor día. Parece claro que la dinámica de nuestros mejores profesionales, contrariamente a los que hablan y no paran del cansancio por la acumulación de encuentros, pasa por competir cada 72 horas.

El decoroso primer tiempo de velocidad, ganas, empuje y calidad -gol incluido de Ben Yedder, tras perfecta asistencia de Sarabia- se desvaneció incomprensiblemente después del descanso donde los nuestros apenas tuvieron acercamientos sobre la meta de Pacheco. Por contra, Sergio Rico se convirtió en protagonista de la continuación “tragándose” el gol del empate para, a renglón seguido, salvar al equipo con dos prodigiosas intervenciones. “C'est le football” Que decía aquél.

La diferencia de un equipo con -dignas- pretensiones con otros de la dimensión del Barcelona o del Real de Madrid parece meridianamente claro que está en la exigencia. Los dos trasatlánticos del fútbol mundial, y por ende del español, saltan a todos los terrenos de juego sabedores de su calidad pero también del espíritu de sacrificio necesario para doblegar a los contrarios que, frente a ellos, juegan siempre “el partido de la temporada”. Y esa dosis extra de sacrificio, como el cariño verdadero, ni se compra ni se vende: se tiene o se anhela.


FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO
 
Deportivo Alavés 1 - Sevilla FC 1
 
Deportivo Alavés: Pacheco; Femenía, Laguardia, Feddal, Theo Hernández, Llorente, Camarasa, Manu García, Ibai Gómez (Katai, m. 64), Toquero (Romero, m. 64) y Deyverson.
 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mercado (Correa, m. 82), Pareja, Lenglet, Escudero, Kranevitter, Nzonzi, Iborra, Vitolo (Mariano, m. 73), Sarabia y Ben Yedder (Jovetic, m. 84).
 
Goles: 1-0, m. 23: Ben Yedder. 1-1, m. 74: Katai.
 
Árbitro: El tinerfeño Trujillo Suárez. Amonestó a Toquero y Laguardia, por los alaveses, y a Lenglet, Kranevitter, Iborra, Mariano y Vitolo, por el Sevilla.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 26ª jornada de Liga disputado en el estadio de Mendizorroza con 19.000 espectadores en sus gradas. Terreno de juego en buenas condiciones.

jueves, 2 de marzo de 2017

1-0. Meneo amateurista


Quince minutos -un cuarto de hora de fútbol vertical- fueron suficientes al final para tumbar a un Athletic de Bilbao pleno de casta y coraje, virtudes que han servido para dar a los nuestros un auténtico meneo en esa parcela.

Y de nuevo otro penalti fallado al borde del cuarto de hora: error en el lanzamiento de Jovetic remediado acto seguido -¡quién si no!- por Iborra al aprovechar el rechace de Iraizoz. Después 75 minutos de zozobra constante, de un esférico machaconamente pululando los dominios de Sergio Rico como nunca antes en Nervión.

Las rotaciones obligadas por las sanciones (Vitolo, Nzonzi, Sarabia y Pareja) y la alineación ultraofensiva puesta en liza por el técnico han lastrado a un equipo sin rumbo, desnortado durante la mayor parte del encuentro, perdido en mil situaciones inhabituales.

Tocaba sufrir ante un conjunto con alma y ¡vaya si se sufrió! Si a ello sumamos el ruidoso silencio de La Bombonera tenemos un pan como unas tortas. Se ha evidenciado una vez más que un campo sin ambiente, sin presión, es como un jardín sin flores y en eso hemos convertido la casa del sevillismo. Nuestros visitantes han encontrado en el Sánchez Pizjuán la comodidad suficiente para hacer el trabajo sin apreturas y a su antojo: los profesionales remando a favor de corriente en un ambiente más propio de un velatorio y los jueces haciendo sus particulares arreglillos. El arbitraje del segundo tiempo de hoy no es sino el que puede esperarse en la burbuja que entre todos hemos creado.

Increíblemente, y pese a todo, estamos ahí. Las aspiraciones que nos han encasquetado -no nos engañemos- son imposibles pero quizá no lo serían tanto si la irresponsabilidad de unos fanáticos únicamente simpatizantes de su propio ombligo se olvidaran de sus egos, respetaran la tradición de ese “sagrado” lugar y se dedicaran, sin olvidar sus justas reivindicaciones, a ejercer el privilegio nacido en Gol Norte, el mismo que reza “Animar a mi Sevilla...” .

FICHA TÉCNICA DEL ENCUENTRO

Sevilla FC 1 - Athletic Club de Bilbao 0
 
Sevilla FC: Sergio Rico; Mariano, Rami, Mercado, Escudero; Iborra, Kranevitter; Correa (Franco Vázquez, m. 62), Nasri, Jovetic (Ben Yedder, m. 77); y Vietto (Walter Montoya, m. 77).
 
Athletic Club de Bilbao: Iraizoz; Bóveda (Susaeta, m. 68), Etxeita, Yeray, Saborit; San José, Beñat (Iturraspe, m. 60); Lekue, Raúl García, Muniain (Villalibre, m. 84); y Williams.
 
Gol: 1-0, m. 13: Iborra.
 
Árbitro: El riojano Ocón Arráiz. Mostró cartulina amarilla a Jovetic, Mariano, Mercado, Nasri, Correa y Kranevitter, por el Sevilla, y a Susaeta y Etxeita, por los vascos.
 
Incidencias: Partido correspondiente a la 25ª jornada de Liga disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán con 35.000 espectadores en sus gradas en noche de agradable temperatura para la época. Terreno de juego en perfectas condiciones.

Todo para las criaturitas pero sin las criaturitas




02/03/17. Mi colaboración de ayer en El Demócrata Liberal



Para Susana, la tutela efectiva de los andaluces no corresponde a los jueces y tribunales sino a los padres, a las madres y al universo de cuñados de la patria que Blas Infante soñó un día antes de imaginar la pesadilla que se nos  venía encima en forma de perenne vagón de cola y que volvemos a celebrar otro 28 de febrero


Ayer, mientras la oligarquía del XXI celebraba el Día de Andalucía en el Maestranza sevillano, la plebe se rebelaba en las redes sociales al grito de "28F: Nada que celebrar". Mientras García Montero, estrenando filiación verdiblanca chachipiruli, se pavoneaba en el escenario del teatro de sus estrechísimas relaciones con el poder de San Telmo, víctimas de sus feroces ataques continuaban dejadas de la mano de "estapresidenta".

El desalentador y trasnochado Tout pour le peuple, rien par le peuple se patentizaba más de dos siglos después en esta Andalucía de nuestras entretelas. Continúa siendo evidente que el paternalismo del Despotismo Ilustrado sigue estando presente en el ADN de nuestros dirigentes (y dirigentas) cuarenta años después de tomar posesión de las instituciones andaluzas y sin un solo relevo siquiera fuera para tomar aire y descansar un poco de tan agotadora entrega.

Durante una intervención, interrumpida reiteradamente por gozosos aplausos, García Montero, sin sonrojarse mínimamente, apostó por la educación como vía para reforzar el "nosotros integrador" que caracteriza la identidad andaluza (frente a los insolidarios de otros lares, seguramente le faltó decir, aunque se entendió a la perfección).

El colmo del despropósito llegó cuando él, precisamente él, aseguró que "para que una sociedad sea libre no basta con poder decir lo que pensamos, sino poder pensar lo que decimos". Que se lo pregunten al médico granadino que ha recibido toda clase de improperios del hijo predilecto y adeptos del régimen por haber osado descubrir las vergüenzas de la sanidad andaluza, esa joya de la corona devenida en engarce de canto rodado y hojalata a la luz de los pocos pero constantes andaluces huidizos de una curatela impuesta.

Ya finalmente, como el que no quiere la cosa y como si se dirigiera a parlamentarios noruegos, tras mencionar al recurrente Trump, se ha lamentado de la corrupción en general, de la escasez de lectura y del altísimo porcentaje de riesgo de exclusión social en España. Ni una crítica, ni una petición, ni un ruego a los mandamases del sur, de esta Jauja que, como aquel maestro Ciruela, sin saber leer ponen escuela.

Para Kant la Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad. Para Susana y gran parte de sus antecesores y correligionarios, la tutela efectiva de los andaluces no corresponde a los jueces y tribunales sino a los padres, a las madres y al universo de cuñados de la patria que Blas Infante soñó un día antes de imaginar la pesadilla que se nos venía encima en forma de perenne vagón de cola y que volvemos a celebrar otro 28 de febrero.