jueves, 1 de octubre de 2026

¡Confidencial! Acta del Consejo de Ministros de ayer

 



01/10/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

[Yolanda]: “La izquierda plural es compleja, pero se lo traga todo y tenemos que cabalgar contradicciones continuamente. La política moderna tiene estas cosas. Los socialdemócratas estáis muy lejos de entenderlo”

 

El artículo 5.3 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, establece literalmente: “Las deliberaciones del Consejo de Ministros serán secretas”.  El 18.4 de la misma Ley ordena que de las sesiones se levante acta, cuyo contenido estará limitado a las circunstancias de tiempo y lugar, los asistentes, los acuerdos adoptados y los informes presentados.

Reservándonos las fuentes, hoy ofrecemos en primicia la transcripción del acta de la reunión de ayer en la que se debatió el Decreto Maricarmen:

 

Palacio de La Moncloa. Consejo de Ministros, Ministras y Ministres del 29 de septiembre de 2026.

Asunto: Decreto-Ley urgente para solucionar el desahucio de Maricarmen.


Hora de inicio prevista: 8:03.

Hora de inicio real: 9:15.


Hora prevista de finalización: 8:15.

Hora real de finalización: cuando acaben las amenazas de dimisión de Yolanda.

-----------------------------------------

09:15 — APERTURA DE LA SESIÓN

SÁNCHEZ: Buenos días. Por fin, hoy ha llegado el día y vamos a aprobar el decreto Maricarmen.

BOLAÑOS: El que evita su desahucio y evitará los del futuro.

SÁNCHEZ: Sí, dilecto Félix.

BOLAÑOS: Pues siento decirte que no tengo ni idea de cómo hacerlo.

SÁNCHEZ: Eso lo decidimos después. Primero, en un gobierno por mí presidido, lo primero que tenemos que determinar es quién tiene la culpa.

YOLANDA: ¿El casero?

SÁNCHEZ: No.

ÓSCAR: ¿Los bancos?

SÁNCHEZ: Tampoco.

PUENTE: Te veo venir, jefe: la oposición.

SÁNCHEZ: Evidentemente.

PUENTE: Perfecto. Ya tenemos exposición de motivos.

-----------------------------------------

09:22 — INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE

SÁNCHEZ: Quiero poner las cosas en contexto histórico. El problema de la vivienda no comenzó ayer.

ROBLES: Correcto.

SÁNCHEZ: Tenemos que remontarnos a Felipe González y a Boyer.

PUENTE: ¿Vamos a solucionar el desahucio de Maricarmen viajando en un DeLorean DMC-12 hasta 1985?

SÁNCHEZ: No hagas demagogia, que te encanta.

PUENTE: Presidente, es que llevamos cuatro minutos hablando de Boyer, tan fascista como el que le nombró ministro.

SÁNCHEZ: Tenemos que hacer un esfuerzo y entender cómo determinadas políticas socialistas de vivienda contribuyeron a configurar el mercado actual y cómo evolucionaron los alquileres.

PUENTE: Maricarmen tiene una orden de desahucio que la tiene en un hospital público, de Ayuso, y nosotros jugando con la máquina del tiempo.

SÁNCHEZ: No es una máquina del tiempo. Es memoria democrática aplicada a la vivienda.

PUENTE: Ah. ¡Qué cabeza más privilegiada! (Mientras, se pelea con su iPhone) “Aquí otra vez en el Consejo, en plena armonía solucionando los problemas de la gente. Seguid mamando. #GobiernoDeProgreso”. Enviar.

SÁNCHEZ: Y además quiero dejar claro que no se puede responsabilizar para nada a las políticas actuales; es un problema acumulado durante décadas.

ROBLES: Eso sí es cierto.

SÁNCHEZ: Gracias, Margarita.

ROBLES: No he terminado… Solicito la palabra.

-----------------------------------------

09:35 — INTERVENCIÓN DE DOÑA MARGARITA

ROBLES: Ya que hablamos de historia, convendría recordar que durante el franquismo existieron políticas públicas de construcción masiva de vivienda y promoción de vivienda protegida y de alquileres de bajo coste.

PUENTE: No, no, eso es falso.

ROBLES: No he acabado.

PUENTE: Es que no hace falta que sigas. Por ahí no.

ROBLES: Como jurista de prestigio, tengo que recordar aquí que la renta antigua se creó por la Ley de Arrendamientos Urbanos de 31 de diciembre de 1946; sí, en los albores del régimen franquista: el casero estaba obligado a prorrogar el contrato indefinidamente contra su voluntad, y la renta realmente quedaba congelada. Este régimen no sólo se derogó, sino que se consolidó con el Texto Refundido de la LAU de 1964, establecido por el Decreto 4104/1964, de 24 de diciembre, cuando España era la octava potencia mundial.

Tuvimos que llegar nosotros, es decir el PSOE, para que con el RD-Ley 2/1985, de 30 de abril (Decreto Boyer), se eliminara la prórroga forzosa para los contratos que se firmaran a partir de entonces, no para los anteriores. Por eso, todos los contratos firmados antes del 9 de mayo de 1985 son de renta antigua. Y fuimos también nosotros los que, mediante la Ley 29/1994, de 24 de noviembre (LAU), les pusimos límites a la subrogación para que esos alquileres se fueran extinguiendo poco a poco.

En definitiva, os guste o no, durante el franquismo existió una política de construcción masiva de viviendas protegidas y de promoción de vivienda de bajo coste. Se cuentan por millones.

SÁNCHEZ: ¡Vale, ahora viene el Cara al Sol! (Entre dientes, aunque se le pudo oír): ¡Maldita pájara!

PUENTE: ¡Margarita, ni que te hubiera nombrado Arias Navarro!

ROBLES: O Felipe González, que era nuestro presidente cuando se derogó todo esto.

PUENTE: ¡Acabas de reivindicar una política de vivienda franquista!

ROBLES: He descrito una realidad política histórica y sus resultados materiales. No he reivindicado ese régimen.

PUENTE: ¡Eso es exactamente lo que diría una persona que vive en una realidad paralela!

ROBLES: ¿Me estás llamando mentirosa? ¿Tú, Óscar, tú?

PUENTE: Sí.

ROBLES: ¿Y facha?

PUENTE: También y fascista, directamente.

SÁNCHEZ: ¡Óscar!

PUENTE: ¿Qué?

SÁNCHEZ: Estamos intentando aprobar un decreto.

PUENTE: Y yo estoy ayudando.

SÁNCHEZ: ¿Llamándola facha?

PUENTE: Pues observo en la mesa un consenso generalizado.

SÁNCHEZ: Tranquilízate de una vez, después te quejas cuando te comparan con el primer alcalde de Atapuerca.

ROBLES: Yo solamente digo que conviene analizar por qué aquello funcionó y por qué determinadas políticas fueron posteriormente derogadas o sustituidas… por nosotros.

SÁNCHEZ: ¡A mí no me compares con Felipe!

PUENTE: Lo digo y lo mantengo: ¡Realidades paralelas! ¡Vives en tu mundo franquista y no puedes evitarlo!

ROBLES: ¡Es Historia!

PUENTE: ¡Es propaganda!

ROBLES: ¡Datos!

PUENTE: Presidente, estamos ante un caso gravísimo.

SÁNCHEZ: ¿De qué?

PUENTE: Margarita está utilizando datos: DA-TOS. Estamos perdidos, nosotros somos más de bulos y triquiñuelas.

ROBLES: ¿Y eso qué significa?

PUENTE: Que si los datos no encajan con el relato, habrá que buscar otro universo.

ROBLES: Presidente, no puedo tolerar esto.

PUENTE: ¡Franquista! ¡Eso es lo que eres!

SÁNCHEZ: ¡Óscar!

PUENTE: No sé a qué esperas para echarla… Ahora esto y la semana pasada lo de Ceuta, que nos dejó a todos con el orto bien ventilado.

(Silencio sepulcral, Margarita infla los mofletes -más aún-, Puente gesticula arqueando los brazos hasta situar sus manos bajo las axilas…)

PUENTE: Bueno, pero “buscadora de realidades paralelas” sí puedo decirlo, ¿no?

SÁNCHEZ: Sigamos. Pero que quede claro que este Gobierno no reivindica el franquismo, aunque hiciera millones de viviendas para los más necesitados. Y si lo hizo, es que nos copió ¡Viva la Revolución!

(Nadie responde, aunque se miran unos a otros meneando la cabeza)

-----------------------------------------

09:59 — INTERVENCIÓN DE DOÑA YOLANDA DÍAZ

(La vicepresidenta reposa sus codos sobre una carpeta titulada: “DIMISIÓN DEFINITIVA - VERSIÓN 17. Ahora sí”)

SÁNCHEZ: Yolanda, estás muy callada. ¿Tú qué dices?

YOLANDA: No. Yo solo hablo cuando considero que las circunstancias políticas requieren mi presencia.

PUENTE: Pues son las diez y algunos a estas horas ya nos hemos ganado el sueldo.

YOLANDA: Pues por eso. Ahora es el momento de la haute politique que yo represento.

SÁNCHEZ: Yolanda, te dije que te olvidaras de ese francés de BUP estilo Luis Fernández. Recuerda: OIT-english, OIT-english, OIT-english… A ver, ¿qué propones?

YOLANDA: Lo dejo clarito desde el principio: si este Gobierno se pierde en discusiones estériles y no garantiza una solución digna para Maricarmen y para todas las maricármenes de este país y, además, una prórroga para los alquileres, yo dimito.

(Silencio al principio y descojonamiento colectivo a renglón seguido)

SÁNCHEZ: ¿Otra vez, Yoli?

YOLANDA: Sí.

ROBLES: ¿De verdad?

YOLANDA: De verdad.

PUENTE: ¿Pero de verdad de verdad de las buenas?

YOLANDA: De las buenas.

SÁNCHEZ: ¿Y te vas?

YOLANDA: Sí.

SÁNCHEZ: ¿Del Gobierno?

YOLANDA: Sí.

SÁNCHEZ: ¿Y adónde?

YOLANDA: A Galicia.

SÁNCHEZ: De acuerdo, si es tu deseo…

YOLANDA: Bueno, veréis, tampoco hace falta tomar decisiones precipitadas. Pero quiero que quede constancia de que, tal y como salga de aquí, me iré a la Puerta del Sol a manifestarme.

SÁNCHEZ: ¿Manifestarte?

YOLANDA: Sí.

PUENTE: ¿Contra quién?

YOLANDA: Contra las políticas de este Gobierno, incapaz de aprobar dos decretos leyes fundamentales.

SÁNCHEZ: ¿Este Gobierno?

YOLANDA: Sí.

SÁNCHEZ: Del que formas parte.

YOLANDA: Sí.

SÁNCHEZ: ¿Como vicepresidenta?

YOLANDA: Sí.

PUENTE: Esto empieza a ser conceptualmente complicado para un homo antecessor.

YOLANDA: La izquierda plural es compleja, pero se lo traga todo y tenemos que cabalgar contradicciones continuamente. La política moderna tiene estas cosas. Los socialdemócratas estáis muy lejos de entenderlo.

ROBLES: ¡Oye, un respeto, que soy de Jueces para la Democracia!

-----------------------------------------

10:15 — SOMETIMIENTO A VOTACIÓN DEL PRIMER DECRETO

SÁNCHEZ: Bien, de acuerdo. Vamos al texto del primer Decreto-Ley.

BOLAÑOS: Artículo primero: “Se establecerán mecanismos extraordinarios para evitar situaciones de especial vulnerabilidad habitacional”.

YOLANDA: Hay que añadir “urgentes”.

BOLAÑOS: ¿Urgentes? ¿Cómo de urgentes?

YOLANDA: Sí. Pues urgente, urgentísimo.

BOLAÑOS: Ya dice extraordinarios.

YOLANDA: Pues “extraordinariamente urgentes”.

PUENTE: Yo pondría “históricamente urgentes”.

ROBLES: Así nos quedaría una norma de lo más franquista.

PUENTE: ¡Oye, sin insultar!

ROBLES: No es un insulto. Solo es comparar ambas legislaciones.

BOLAÑOS: Bueno, ¿votos a favor?: 1, 2, 3… 20 y 21. ¿Abstenciones? ¿A ver, por qué Yolanda?

YOLANDA: Lo he dicho: de aquí me voy a Sol. ¿Quieres que me zurren? Malo será que no consigamos que Puigdemont apoye al menos uno de los decretos-leyes.

BOLAÑOS: ¡Uf!, ¿votos en contra? Elma, ¿por qué?

ELMA: No tengo por qué decirlo. Además, tengo que salir ahí ahora a poner la cara.

-----------------------------------------

10:35 — DECRETO-LEY MARICARMEN

SÁNCHEZ: Son más de las diez y media y todavía no me he montado hoy en el Falcon. ¿Qué hacemos con Maricarmen?

BOLAÑOS: Podríamos establecer que los contratos que estén vigentes y terminen antes de fin de año podrán solicitar una prórroga extraordinaria de hasta dos años, bajo determinadas condiciones.

YOLANDA: No empezamos mal.

SÁNCHEZ: Lo peor es que esto lo tiene que aprobar Puigdemont. Habría que darse un paseíto por Waterloo y ya no tengo cerca a Santos.

BOLAÑOS: Pero estamos reunidos hoy, 29 de septiembre, para aprobar el Decreto-ley.

SÁNCHEZ: Da igual, lo aprobamos hoy y lo redactamos mañana o pasado.

PUENTE: ¿Y si las condiciones de Maricarmen no encajan?

BOLAÑOS: Se estudia hasta que encaje.

PUENTE: ¿Y quién lo estudiará?

BOLAÑOS: Una comisión.

PUENTE: ¿De cuántos miembros?

BOLAÑOS: Todavía no lo sabemos.

SÁNCHEZ: Que sean siete.

ROBLES: ¿Por qué siete?

SÁNCHEZ: Porque seis parece poco y ocho parece demasiado. Siete son suficiente para enredar, no hacer nada y que la gente se olvide.

BOLAÑOS: Y aprovecho para anunciar que ambos decretos-leyes irán a convalidación al Congreso el próximo 2 de octubre.

YOLANDA: ¿Este viernes? Pues yo así no estoy satisfecha.

SÁNCHEZ: ¡Uf!, Yoli, te lo digo con cariño: te recomiendo mi psiquiatra. A ver, ¿qué faltaría que te satisfaga?

YOLANDA: Una garantía política.

PUENTE: ¿Otra amenaza de dimisión? (Gritó mientras otra vez aporreaba su iPhone) “Una vicepresidente rubia y comprometida. Hay gobierno para rato. #GobiernoDeProgreso”. Enviar.

YOLANDA: No. La garantía es que dimitiremos todos si de aquí al viernes la comisión no hace su trabajo.

SÁNCHEZ: ¿Dimitir? Claro, nosotros al guano y tú a la OIT. ¡Qué lista! ¡Anda y que te den, Yoli!

YOLANDA: Es que…

SÁNCHEZ: ¡Venga ya, dimite de una puñetera vez, si tienes coj… lo que hay que tener!

-----------------------------------------

11:07 — ACUERDO FINAL (RESUMEN)

Después de tres cafés, dos discusiones históricas, una acusación de franquista, tres de facha y cuatro amenazas de dimisión, se alcanza el siguiente consenso:

  1. Maricarmen no será abandonada a su suerte.
  2. Se aprueban los decretos-leyes a la espera de que los vascos y los catalanes nos los santifiquen el viernes, previa negociación.
  3. Se creará una comisión para estudiar las condiciones de Maricarmen, cuyos resultados se incorporarán a este decreto-ley que aprobamos hoy, con carácter retroactivo.
  4. Se debatirá quién tiene la culpa, aunque este gobierno lo tiene claro: Felipe, Boyer (QEPD), Franco, por jugar a comunista y, naturalmente, la derecha reaccionaria.
  5. El gobierno seguirá culpando a las políticas de vivienda de hace décadas, que ahora quieren revivir los nostálgicos como la Ministra de Defensa.
  6. Óscar seguirá preocupado por todo menos por las infraestructuras y únicamente en horario laboral.
  7. Yolanda anuncia (otra vez) que dimite.
  8. Yolanda (otra vez) no dimite.
  9. Yolanda anuncia que se manifestará contra el Gobierno.
  10. Yolanda confirma que seguirá en el Gobierno mientras se manifiesta contra el Gobierno.
  11. Y, encima, por todo esto nos pagan.

FIN DEL ACTA

martes, 29 de septiembre de 2026

Sánchez vuelve al diván: “Un estudiante de Harvard me hizo unas preguntas”

 



29/09/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

‘Le expliqué que ya tomé medidas contra los corruptos de mi partido y que lo de mi esposa y mi hermano “es otra cosa”; ellos no son culpables’

 

— Hombre, don Pedro. ¡Cuánto tiempo!

— No sabe cuánto necesitaba volver a verle.

— A ver, la última vez estaba bastante alterado. Túmbese.

— Sí, fue después de los cuatro fachas que salieron a la calle por lo de Ceuta.

— Sí. Y fue incapaz de reconocerme que había españoles que se manifestaban sin que nadie los convocara desde Ferraz.

— Aquello fue un episodio aislado.

— Y desde entonces, ¿qué ha pasado?

— He viajado.

— Eso no es novedad. El Falcon tiene que pasar la ITV cada seis horas ¿Y ha viajado mucho?

— Internacionalmente, pero esta vez me he cogido el Airbus.

— Eso no responde a la pregunta.

— Pero mejora mi currículum.

— ¿Estados Unidos?

— Sí.

— ¿Qué tal la reunión con Trump?

— No, a ese no lo vi, mejor dicho: no quiere verme.

— ¿Y con quién estuvo entonces?

— Con el alcalde de Nueva York.

— Ah.

— Zohran Mamdani, socialista y musulmán.

— Ya, como Fátima Hamed en breve.

— Un encuentro magnífico. Dos líderes progresistas hablando de economía, vivienda, igualdad...

— ¿Y no asistió Trump a un encuentro de ese nivel?

— No estaba invitado.

— ¿A la reunión?

— A mi realidad política.

— Comprendo, va mejorando.

— Después fui a Naciones Unidas.

— ¿Y qué tal?

— Histórico.

— ¿Le ovacionaron?

— Digamos que no, pero hubo una gran movilidad diplomática.

— ¿Movilidad?

— La gente se levantaba y salía como si no le interesaran las palabras del nuevo líder mundial, aquí presente, aunque esté feo reconocerlo.

— ¿Salieron durante su discurso?

— Sí, tendrían que hacer sus necesidades. Si no, nadie lo entiende.

— ¿Tantos desaguando a la vez?

— Bueno... quedaron los justos para demostrar que España sigue siendo una potencia internacional.

— ¿Cómo ha llegado a esa conclusión?

— Porque para que abandonen una sala durante tu discurso tienes que tener una audiencia, pedir permiso y… lo pidieron.

— Don Pedro...

— ¿Sí?

— Eso no es exactamente lo que significa dar una audiencia.

— Doctor, no empecemos con tecnicismos. El caso es que levantaron la mano como en el cole y les dimos la venia.

— ¿Y después?

— Un estudiante de Harvard me hizo unas preguntas.

— ¿Sobre sus políticas?

— No exactamente.

— ¿Sobre qué?

— Corrupción… mi esposa… mi hermano…

— ¿Qué más?

— Y Ceuta.

— ¿Y usted qué le dijo?

— Le expliqué que ya tomé medidas contra los corruptos de mi partido y que lo de mi esposa y mi hermano “es otra cosa”; ellos no son culpables.

— Bueno, su hermano ha sido condenado por la Audiencia de Badajoz.

— ¡Bah! Eso lo arregla mi Cándido sin necesidad de afeitarse.

— ¿Y eso fue todo?

— No. También le expliqué que la tecnooligarquía amenaza la democracia.

— Tecnooli… Bien ¿Y cómo se sintió después de todo eso?

— Me quedé con la sensación de que había ido a una conferencia y había terminado en una comisión de investigación.

— Y esa situación, ¿le puso nervioso?

— ¿Yo nervioso? No.

— Don Pedro…

— Bueno, un poco.

— ¿Cuánto?

— Lo suficiente para echar de menos una pregunta sobre cambio climático, que llevo dos meses preparada y no hay manera de largarla.

— Y, después, volvió a España.

— Sí.

— ¿Tranquilo, más relajado?

— Eso creía.

— ¿Qué pasó?

— Maricarmen.

— ¿Maricarmen?

— Una señora a la que habían desahuciado en aplicación de la ley de vivienda felipista.

— ¿Y qué hizo usted?

— Lo normal en mí.

— Recuérdeme que es lo normal.

— Nada. Lo de siempre: culpar a Ayuso y a Almeida. Bueno, sí, también condené el desahucio desde Nueva York.

— ¿Estaba en Nueva York todavía? ¿No dice que había vuelto?

— Sí, bueno, yo qué sé. No sé ni donde estoy ahora, ni si he venido en Falcon o en el Super Puma. ¿Dónde cojones estoy?

— En el diván, tranquilícese.

— Gracias.

— ¿Y de las competencias sobre vivienda…?

— Dije que era una tragedia social que no podíamos aceptar como país.

— Una frase contundente.

— Gracias.

— ¿Y solucionó usted el problema?

— No, pero ¡qué más puedo hacer!

— ¿Pero, al menos, lo condenó?

— Enérgicamente.

— Entonces hemos avanzado muchísimo.

— Eso pienso yo.

— ¿Y qué ocurrió después?

— Manifestaciones.

— ¿Otra vez?

— En varias ciudades.

— ¿Y esta vez contra quién?

— Contra el desahucio de Maricarmen.

— ¿Y qué sintió usted?

— Una sensación extraña.

— ¿Cuál?

— Que la gente se manifestaba sin haber recibido el argumentario de quién era el culpable.

— ¿Y quién lo era?

— Según Maricarmen, yo.

— ¿Usted?

— Eso dijo.

— ¿Y usted qué pensó?

— Que aquello era profundamente injusto.

— Ya, el desahucio.

— No, eso no, que me culpara a mí.

— Don Pedro...

— ¿Qué?

— Quizá el problema no sea que le culpen de todo.

— ¿Entonces?

— Quizá el problema sea que usted sea el problema.

— Eso es absurdo.

— En Nueva York habló usted de vivienda, en la ONU de derechos humanos, en Harvard de corrupción y tecnología.

— Sí, sí a todo.

— Y en España, mientras tanto, se encontró una manifestación alrededor de una señora que decía que es usted el responsable de su desahucio.

— Sí.

— ¿No ve un patrón?

— Claro.

— ¿Cuál?

— Que tengo una agenda internacional impresionante, que ya quisiera para sí Donald Trump.

— No.

— ¿Que la derecha me persigue? ¿Que los medios están obsesionados conmigo?

— Tampoco.

— ¿Qué, entonces?

— Más fácil: que quizá el mundo no gira alrededor de usted.

— Doctor...

— ¿Sí?

— ¿Podría repetir eso?

— Quizá el mundo no gire alrededor de usted.

— Un lápiz, necesito apuntarlo.

— ¿Por qué?

— Para incluirlo en mi próximo discurso: “La amenaza global de un mundo que no entiende a su líder.”

— Cita para la semana que viene, sin excusas, ni cumbres internacionales.

— ¿Tan mal me ve?

— No peor que otras veces.

— ¿Entonces?

— Es que dentro de siete días probablemente habrá habido otras manifestaciones.

— ¿Otra vez contra mí?

— No necesariamente.

— Ah.

— Ese es precisamente el aspecto que tenemos que trabajar, don Pedro.


viernes, 25 de septiembre de 2026

Alerta máxima: ¡un arma en el Congreso!

 



25/09/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo


“Mientras Indalecio Prieto amartilló un arma de fuego en plena bronca parlamentaria, Ana Vázquez mostró un aerosol para denunciar una situación de inseguridad”


Ayer, la Presidenta del Congreso de los Diputados localizó, neutralizó y expulsó del pleno una de las grandes amenazas que, hasta ahora, ha sufrido la democracia española.

Hay que agradecer tanto la rápida intervención como la perspicacia del CNI que, apenas cinco minutos después de que una diputada popular blandiera el arma, informó a Francina Armengol del potencial peligro pimentero.

En estos tiempos convulsos, cuando cualquier cosa puede poner en peligro la estabilidad de las instituciones, alguien tiene que estar pendiente de que no se cuele un arma de destrucción masiva en el hemiciclo. Y ahí estuvieron, prestos, los informes de los servicios de inteligencia… los mismos que, según el propio gobierno con la excepción de su responsable, no llegaron el 30 de julio a Ceuta.

Esta vez sí que la amenaza era realmente temible: un spray de pimienta. Y es que Ana Vázquez, diputada del PP, tuvo la osadía de mostrar en el Congreso un aerosol para denunciar que una gran mayoría de mujeres de Ceuta los están utilizando para defenderse de posibles agresiones. La Presidencia, WhatsApp mediante, con admirable rapidez, identificó el peligro, activó el Reglamento y expulsó a la diputada.

A estas horas se desconoce si hubo que evacuar el palacio, poner en alerta a los servicios de seguridad o avisar a la OTAN. Pero, por si acaso, el spray fue tratado con la solemnidad que merece una auténtica pieza de artillería parlamentaria.

Porque no estamos hablando de cualquier riesgo. Estamos hablando de gas pimienta. Una sustancia de tal peligrosidad que, exhibida a varios metros de distancia, puede aparentemente poner en jaque la seguridad del Estado. Un bote diminuto, con aspecto de ambientador de bolsillo, convertido por obra y gracia de la tercera autoridad del Estado en una amenaza institucional de primer orden.

Para colmo de males, la diputada no roció a nadie, ni siquiera amenazó a un ujier. Simplemente pretendía exhibir el objeto para utilizarlo como “argumento político”. Y ahí se encontró precisamente con el problema: el spray era la prueba palpable de algo incómodo para quienes continúan hablando hoy de normalidad en la ciudad.

En el Congreso puede -y debe- discutirse sobre delincuencia, seguridad, inmigración, igualdad o cualquier otra cuestión si el gobierno tuviera las agallas de comparecer. Lo que resulta más complicado es tener delante un objeto que simboliza una pregunta bastante sencilla: ¿por qué hay mujeres que sienten que necesitan llevar un spray de pimienta para defenderse? Y esa interpelación, que queda en el aire, ya no es tan fácil de expulsar del hemiciclo.

No está de más recordar hoy que la historia parlamentaria española ha conocido escenarios bastante menos metafóricos. Sin necesidad de invocar los tricornios de Tejero ni las bayonetas de Pavía, en la perenne memoria democrática aún relumbra la pistola del diputado socialista por Vizcaya Indalecio Prieto, quien el 4 de julio de 1934 (“¡qué buenos, gozosos y anhelados tiempos!”) la empuñó en el Congreso durante un tumulto parlamentario: Una pistola, una pistola de verdad, que amartilló y con la que hizo ademán de disparar contra el diputado de la CEDA, Jaime Oriol. Curiosamente, el presidente de las Cortes, Santiago Alba, del peligrosísimo Partido Republicano Radical, no le expulsó ni le aplicó sanción alguna.

Hoy, casi un siglo después, nada hemos aprendido y hemos elevado el nivel de la amenaza hasta un spray de pimienta. En todo caso, empate histórico en este duelo armamentístico en Las Gaunas de la Carrera de San Jerónimo: PSOE 1 - PP 1.

Si acaso, resaltar una pequeña diferencia en cuanto a la calidad del marcador: Mientras Indalecio Prieto amartilló un arma de fuego en plena bronca parlamentaria, Ana Vázquez mostró un aerosol para denunciar una situación de inseguridad. Quede para el recuerdo que la autoridad de la Presidencia también consiste en saber distinguir entre una amenaza real y una provocación parlamentaria, sin necesidad de convertir un pulverizador en un lanzallamas.

Porque, si ante cada gesto polémico aplicamos el máximo rigor reglamentario, conseguiremos algo extraordinario: un Congreso impecablemente seguro, perfectamente ordenado, pero completamente incapaz de soportar una dosis mínima de teatralidad política.

Y quizá ese sea el verdadero peligro. No el gas pimienta. El peligro es que un Parlamento llegue a sentirse más amenazado por un bote que por la pregunta que lleva implícita.

De todos modos, celebremos que el arma fue neutralizada. La democracia puede respirar de nuevo. El spray, finalmente, salió del Congreso. La pregunta, por suerte, no. Solo queda responderla.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Sola o acompañada quiero volver a casa

 


24/09/26. Mi colaboración de ayer en Sevillainfo

 

(Salón del casoplón de Galapagar. La chimenea -ya encendida- disputa los estertores del verano a la climatización centralizada de la sierra madrileña, sofás de diseño y juguetes esparcidos por el suelo. Eustaquio prepara un cóctel. Adela ordena unos cojines. Pablo mira las noticias en la televisión. Irene bosteza, todavía con la secuela de su último jet lag)

PABLO. (P): Irene, tenemos un problema.

IRENE. (I): Dime Pa, ¿han vuelto a subir el precio del aguacate ecológico?

(P): Peor. Están diciendo en “Horizontes” que hay mujeres ceutíes, muchas jóvenes entre ellas, que no pueden volver a casa solas y borrachas. Que tienen miedo de ser violadas. Y nosotros aquí calladitos, calentitos… o fresquitos, no sé bien.

(I): ¿Cómo que no decimos nada? ¡Hemos dicho muchísimas cosas!

(P): Sí, pero de Isabel Ayuso. Ahí no paramos, pero tenemos que decir públicamente algo sobre las mujeres de Ceuta.

(I): Pa, cariño, no podemos entrar en todas las polémicas.

(P): ¿Todas? ¡Estamos hablando de mujeres que tienen miedo de salir a la calle y tú has sido el faro de todas ellas, aunque hayas tenido que pagar el precio de poner a decena de violadores en la calle!

(I): Pero Pa, pichurri, tenemos que poner las cosas en su contexto.

(P): ¿Su contexto? ¿Qué contexto?

(I): El único posible, mi amor: que los emigrantes son los auténticos desvalidos.

(P): ¿Y las mujeres ceutíes no?

(I): También son desvalidas.

(P): Pues dilo.

(I): Es que no podemos simplificar: son desvalidas… pero menos.

(P): Entonces, ¿ya nos olvidamos de que una mujer tiene derecho “a volver a casa sola y borracha” sin que la violen?

(I): Claro que no. Es nuestro lema.

(P): ¿Y…?

(I): Es que… hay que entender las necesidades de todos.

(P): ¿De todos?

(I): Hombre… es que hay ponerse en la piel de todo el mundo y si un inmigrante tiene necesidades...

(P): ¡Ireneee!

(I): ¡Estoy hablando en términos hipotéticos!

(P): ¡No puedes justificar una violación por las necesidades sexuales de nadie!

(I): No he dicho eso.

(P): Lo acabas de decir.

(I): He dicho que hay que comprender las circunstancias; quizá solo pretendan un abuso de los de antes.

(P): Las circunstancias pueden comprenderse. Las violaciones -recuerda: violaciones- hasta ahora las condenábamos. Mucho cuidado con el discurso.

EL MAYORDOMO. (E.M.): Disculpe, señor. ¿Le sirvo ya el cubalibre con caña de azúcar o con perspectiva de género?

(P): Con perspectiva de género, Eustaquio. Se lo tengo dicho, igual que en El Malecón: 50 mililitros de ron, 10 de zumo de lima y cola al gusto, bueno hoy Coca-Cola, que no tenemos visita. Y no se olvide: dos cubitos de hielo. (A renglón seguido, cambia de interlocutor casi sin despeinarse) Por cierto, Irene, está también el asunto de las viviendas…

(I): ¿Qué viviendas?

(P): Las de los ceutíes. Hay gente nuestra que dice que deberían abandonarlas porque Ceuta no es España, sino Marruecos. Y, de hecho, ha caído el precio de la vivienda una barbaridad en mes y medio.

(I): Bueno, es una cuestión territorial compleja.

(P): Irene, legalmente, e históricamente según dice mucha gente, Ceuta es una ciudad española.

(I): Sí, pero siempre que escuchemos todas las sensibilidades.

(P): ¿También la del que quiere echar a los vecinos de sus casas?

(I): Entender al otro, Pa. Mira que te cuesta.

(P): ¿Y si el otro quiere invadirle la casa?

(I): Todo se arregla con el diálogo. Ésa es la única forma de llegar a acuerdos.

(P): ¿Y si, además, viene con intención de violar a su hija?

(I): En ese caso, hay que...

(P): ¡No! ¡Hay que impedirlo y denunciarlo! ¡Piensa por un momento en este casoplón que nos hemos mercado y eso que prometí a mis bases que nunca me movería de Vallecas! ¡Imagínate a la gente en la puerta, no llamándote rata sarnosa, sino queriéndose tumbar en estos sofás!

(I): No te sulfures, Pa. Hasta el Rayo se ha ido de Vallecas. Ya nadie se acuerda de eso. Por cierto, siguiendo con el asunto: voy a llamar a Ione. Le diré que presente una propuesta de ley para que todos los emigrantes sean reubicados en Chamberí y en el Barrio de Salamanca. ¡Ya tenemos la solución para tirar por el suelo el precio de la vivienda!

(P): Irene, no te embales, que la Ayuso es capaz de metérnoslos aquí, ¡ya verás! Por cierto, se dice proposición de ley, no propuesta.

EL AMA DE LLAVES. (A.D.LL): ¡Pues igual que esa gente me siento yo cuando el jardinero entra sin avisar en mi habitación!

(I): No es lo mismo, Adela.

(A.D.LL): Ya, pero el derecho a la puerta cerrada lo entiende cualquiera y el jardinero actúa como esa gente desgraciada.

 

(Dos de las criaturas juegan fraternalmente. El mayor de los mellizos, que parecía adormilado junto a sus progenitores, comienza a desperezarse y a bostezar mientras los mira)

NIÑO MAYOR. (N.M.): Papá, ¿por qué tenemos que dejar la casa a los inmigrantes?

(P): Eso no es así, hijo.

(N.M.): ¿Entonces por qué lo dice mamá?

(I): Mamá no ha dicho eso… exactamente.

(N.M.): ¿Y por qué es normal que un inmigrante viole a una mujer?

(I): Mamá tampoco ha dicho eso… exactamente.

(N.M.): ¿Y por qué las mujeres no pueden volver a casa solas?

(P): Porque antes tenemos que garantizar su seguridad.

(N.M.): ¿Y quién la garantiza?

(P): El Estado.

(N.M.): ¿Y si no lo hace?

(P): Entonces las instituciones tienen que responder. (Al tiempo, murmura al modo de la de “me gusta la fruta”: ¡Jodido niño y jodido cociente intelectual; ojalá hubiera salido a la madre!)

(I): ¡Está bien, voy a preparar una declaración!

 

(La eurodiputada se incorpora un poquitín y empieza a aporrear su flamante iPad Pro de 13 pulgadas, último presente del Parlamento Europeo)

(P): ¡Ojú!

(I): “Desde nuestra posición feminista, consideramos que todas las mujeres, incluidas las ceutíes, tienen derecho a vivir sin miedo, pero también debemos comprender las necesidades de las personas migrantes...”

(P): Cuidado, pero, bueno, no empiezas mal.

(I): “...y no caer en discursos de odio...”

(P): Correcto.

(I): “...ni en generalizaciones sobre colectivos...”

(P): Genial.

(I): “...ni utilizar la violencia sexual como arma política...”

(P): ¡Eso es!

(I): “...aunque debemos entender que algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial vulnerabilidad y, lógicamente, tener unas necesidades primarias que…”

(P): ¡Ireneee!

(I): Vale, vale, “...aunque debemos entender que algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial vulnerabilidad (así, sin más)”.

(P): Sí, pero que quede claro que la vulnerabilidad no justifica la violencia.

(I): “...y por tanto debemos garantizar los derechos de todas las personas...”

(P): Incluidas las mujeres de Ceuta.

(I): “… incluidas las mujeres de Ceuta”.

(P): Y que puedan volver a casa solas y sin miedo, borrachas o ebrias.

(I): “… Y que puedan volver a casa solas y borrachas”. Ya está, Pa. ¿Qué es eso de ebrias?

(E.M.): Y, a ser posible, ¿sin que les ocupen la casa?

(I): Vale, “… respetando el derecho de ellas a la vivienda”, Eustaquio, está bien.

(A.D.LL): ¡Eso sí que es un discurso progresista!

(I): A mí me está pareciendo de lo más facha, si os digo la verdad… En fin, todo sea por la moqueta y por un día menos en el taburete de la caja.

 

(Inesperadamente, el teléfono de Pablo emite dos bips seguidos)

(P): Es el grupo de WhatsApp de los pocos compañeros que nos van quedando. Preguntan si vamos a decir algo sobre Ceuta.

(I): Diles que estamos trabajando en ello.

(P): ¿Y qué les digo de las mujeres?

(I): Que tienen todos sus derechos.

(P): ¿Y de los inmigrantes?

(I): ¿Qué inmigrantes? ¡Se les está poniendo una cara de invasores…! ¡Que también deben respetar la ley!

(P): ¿Y de las casas?

(I): Que nadie tiene derecho a echar a los vecinos de sus casas.

(E.M.): Tampoco de los casoplones.

 

(Silencio sepulcral solo roto por las carcajadas de los niños. Pablo mira a Irene. Irene mira a Pablo)

(P): Bueno, por lo menos hoy hemos hecho algo.

(I): Sí. Y, te lo juro Pa, me da asquito eso de que hay que comprender a todos. Venga, lo publico ya de una vez: #CeutayelDerechoDeTodes”. Enviar.

(A.D.LL): (Con una sonrisa igual a la de Abascal) Pues así es, señora. Que no se viola a nadie, que las ceutíes tienen derecho a su seguridad personal y que, también, todas tienen derecho a su casa. Y también todos, no lo olvide.

(I): Sí. ¡Y dos huevos duros! ¡Y, ya de paso, a los inmigrantes le aplicamos la Ley de Vagos y Maleantes del franquismo!

(A.D.LL): (Manteniendo la misma sonrisa) De la República, señora… de la Segunda República.

(I): ¡Cómo está el servicio! ¡Quieren saber de todo!

(E.M.): Ajem, ajem -carraspeando para llamar su atención- Don Pablo, su chófer le espera en el porche.

(I): Que no Eustaquio, que es el mío. He quedado con Iñigo. Ha visto el comunicado y dice que estaría encantado de volver con nosotros.