24/09/26. Mi
colaboración de ayer en Sevillainfo
(Salón del
casoplón de Galapagar. La chimenea -ya encendida- disputa los estertores del
verano a la climatización centralizada de la sierra madrileña, sofás de diseño
y juguetes esparcidos por el suelo. Eustaquio prepara un cóctel. Adela ordena
unos cojines. Pablo mira las noticias en la televisión. Irene bosteza, todavía
con la secuela de su último jet lag)
PABLO. (P): Irene, tenemos
un problema.
IRENE. (I): Dime Pa, ¿han
vuelto a subir el precio del aguacate ecológico?
(P): Peor. Están diciendo en
“Horizontes” que hay mujeres ceutíes, muchas jóvenes entre ellas, que no pueden
volver a casa solas y borrachas. Que tienen miedo de ser violadas. Y nosotros
aquí calladitos, calentitos… o fresquitos, no sé bien.
(I): ¿Cómo que no decimos nada?
¡Hemos dicho muchísimas cosas!
(P): Sí, pero de Isabel Ayuso. Ahí no
paramos, pero tenemos que decir públicamente algo sobre las mujeres de Ceuta.
(I): Pa, cariño, no podemos entrar en
todas las polémicas.
(P): ¿Todas? ¡Estamos hablando de
mujeres que tienen miedo de salir a la calle y tú has sido el faro de todas
ellas, aunque hayas tenido que pagar el precio de poner a decena de violadores
en la calle!
(I): Pero Pa, pichurri, tenemos que
poner las cosas en su contexto.
(P): ¿Su contexto? ¿Qué contexto?
(I): El único posible, mi amor: que
los emigrantes son los auténticos desvalidos.
(P): ¿Y las mujeres ceutíes no?
(I): También son desvalidas.
(P): Pues dilo.
(I): Es que no podemos simplificar:
son desvalidas… pero menos.
(P): Entonces, ¿ya nos olvidamos de
que una mujer tiene derecho “a volver a casa sola y borracha” sin que la
violen?
(I): Claro que no. Es nuestro lema.
(P): ¿Y…?
(I): Es que… hay que entender las necesidades
de todos.
(P): ¿De todos?
(I): Hombre… es que hay ponerse en la
piel de todo el mundo y si un inmigrante tiene necesidades...
(P): ¡Ireneee!
(I): ¡Estoy hablando en términos
hipotéticos!
(P): ¡No puedes justificar una
violación por las necesidades sexuales de nadie!
(I): No he dicho eso.
(P): Lo acabas de decir.
(I): He dicho que hay que comprender
las circunstancias; quizá solo pretendan un abuso de los de antes.
(P): Las circunstancias pueden
comprenderse. Las violaciones -recuerda: violaciones- hasta ahora las
condenábamos. Mucho cuidado con el discurso.
EL MAYORDOMO. (E.M.): Disculpe,
señor. ¿Le sirvo ya el cubalibre con caña de azúcar o con perspectiva de
género?
(P): Con perspectiva de género,
Eustaquio. Se lo tengo dicho, igual que en El Malecón: 50 mililitros
de ron, 10 de zumo de lima y cola al gusto, bueno hoy Coca-Cola, que
no tenemos visita. Y no se olvide: dos cubitos de hielo. (A renglón seguido,
cambia de interlocutor casi sin despeinarse) Por cierto, Irene, está
también el asunto de las viviendas…
(I): ¿Qué viviendas?
(P): Las de los ceutíes. Hay gente
nuestra que dice que deberían abandonarlas porque Ceuta no es España, sino
Marruecos. Y, de hecho, ha caído el precio de la vivienda una barbaridad en mes
y medio.
(I): Bueno, es una cuestión
territorial compleja.
(P): Irene, legalmente, e
históricamente según dice mucha gente, Ceuta es una ciudad española.
(I): Sí, pero siempre que escuchemos
todas las sensibilidades.
(P): ¿También la del que quiere echar
a los vecinos de sus casas?
(I): Entender al otro, Pa. Mira que
te cuesta.
(P): ¿Y si el otro quiere invadirle
la casa?
(I): Todo se arregla con el diálogo.
Ésa es la única forma de llegar a acuerdos.
(P): ¿Y si, además, viene con
intención de violar a su hija?
(I): En ese caso, hay que...
(P): ¡No! ¡Hay que impedirlo y
denunciarlo! ¡Piensa por un momento en este casoplón que nos hemos mercado y
eso que prometí a mis bases que nunca me movería de Vallecas! ¡Imagínate a la
gente en la puerta, no llamándote rata sarnosa, sino queriéndose tumbar en
estos sofás!
(I): No te sulfures, Pa. Hasta el
Rayo se ha ido de Vallecas. Ya nadie se acuerda de eso. Por cierto, siguiendo
con el asunto: voy a llamar a Ione. Le diré que presente una propuesta de
ley para que todos los emigrantes sean reubicados en Chamberí y en el
Barrio de Salamanca. ¡Ya tenemos la solución para tirar por el suelo el precio
de la vivienda!
(P): Irene, no te embales, que la
Ayuso es capaz de metérnoslos aquí, ¡ya verás! Por cierto, se dice proposición
de ley, no propuesta.
EL AMA DE LLAVES. (A.D.LL): ¡Pues igual que
esa gente me siento yo cuando el jardinero entra sin avisar en mi habitación!
(I): No es lo mismo, Adela.
(A.D.LL): Ya, pero el
derecho a la puerta cerrada lo entiende cualquiera y el jardinero actúa como
esa gente desgraciada.
(Dos de las
criaturas juegan fraternalmente. El mayor de los mellizos, que parecía
adormilado junto a sus progenitores, comienza a desperezarse y a bostezar
mientras los mira)
NIÑO MAYOR. (N.M.): Papá, ¿por qué
tenemos que dejar la casa a los inmigrantes?
(P): Eso no es así, hijo.
(N.M.): ¿Entonces por
qué lo dice mamá?
(I): Mamá no ha dicho eso…
exactamente.
(N.M.): ¿Y por qué es
normal que un inmigrante viole a una mujer?
(I): Mamá tampoco ha dicho eso…
exactamente.
(N.M.): ¿Y por qué las
mujeres no pueden volver a casa solas?
(P): Porque antes tenemos que
garantizar su seguridad.
(N.M.): ¿Y quién la
garantiza?
(P): El Estado.
(N.M.): ¿Y si no lo
hace?
(P): Entonces las instituciones
tienen que responder. (Al tiempo, murmura al modo de la de “me gusta la
fruta”: ¡Jodido niño y jodido cociente intelectual; ojalá hubiera salido a
la madre!)
(I): ¡Está bien, voy a preparar una
declaración!
(La eurodiputada
se incorpora un poquitín y empieza a aporrear su flamante iPad Pro de 13
pulgadas, último presente del Parlamento Europeo)
(P): ¡Ojú!
(I): “Desde nuestra posición
feminista, consideramos que todas las mujeres, incluidas las ceutíes, tienen
derecho a vivir sin miedo, pero también debemos comprender las necesidades de
las personas migrantes...”
(P): Cuidado, pero, bueno, no
empiezas mal.
(I): “...y no caer en discursos de
odio...”
(P): Correcto.
(I): “...ni en generalizaciones sobre
colectivos...”
(P): Genial.
(I): “...ni utilizar la violencia
sexual como arma política...”
(P): ¡Eso es!
(I): “...aunque debemos entender que
algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial vulnerabilidad
y, lógicamente, tener unas necesidades primarias que…”
(P): ¡Ireneee!
(I): Vale, vale, “...aunque debemos entender
que algunas personas pueden encontrarse en situaciones de especial
vulnerabilidad (así, sin más)”.
(P): Sí, pero que quede claro que la
vulnerabilidad no justifica la violencia.
(I): “...y por tanto debemos
garantizar los derechos de todas las personas...”
(P): Incluidas las mujeres de Ceuta.
(I): “… incluidas las mujeres de
Ceuta”.
(P): Y que puedan volver a casa solas
y sin miedo, borrachas o ebrias.
(I): “… Y que puedan volver a casa
solas y borrachas”. Ya está, Pa. ¿Qué es eso de ebrias?
(E.M.): Y, a ser
posible, ¿sin que les ocupen la casa?
(I): Vale, “… respetando el derecho
de ellas a la vivienda”, Eustaquio, está bien.
(A.D.LL): ¡Eso sí que es
un discurso progresista!
(I): A mí me está pareciendo de lo
más facha, si os digo la verdad… En fin, todo sea por la moqueta y por un día
menos en el taburete de la caja.
(Inesperadamente,
el teléfono de Pablo emite dos bips seguidos)
(P): Es el grupo de WhatsApp de los
pocos compañeros que nos van quedando. Preguntan si vamos a decir algo sobre
Ceuta.
(I): Diles que estamos trabajando en
ello.
(P): ¿Y qué les digo de las mujeres?
(I): Que tienen todos sus derechos.
(P): ¿Y de los inmigrantes?
(I): ¿Qué inmigrantes? ¡Se les está
poniendo una cara de invasores…! ¡Que también deben respetar la ley!
(P): ¿Y de las casas?
(I): Que nadie tiene derecho a echar
a los vecinos de sus casas.
(E.M.): Tampoco de los
casoplones.
(Silencio
sepulcral solo roto por las carcajadas de los niños. Pablo mira a Irene. Irene
mira a Pablo)
(P): Bueno, por lo menos hoy hemos
hecho algo.
(I): Sí. Y, te lo juro Pa, me da
asquito eso de que hay que comprender a todos. Venga, lo publico ya de una vez:
#CeutayelDerechoDeTodes”. Enviar.
(A.D.LL): (Con una
sonrisa igual a la de Abascal) Pues así es, señora. Que no se viola a nadie,
que las ceutíes tienen derecho a su seguridad personal y que, también, todas
tienen derecho a su casa. Y también todos, no lo olvide.
(I): Sí. ¡Y dos huevos duros! ¡Y, ya
de paso, a los inmigrantes le aplicamos la Ley de Vagos y Maleantes del
franquismo!
(A.D.LL): (Manteniendo
la misma sonrisa) De la República, señora… de la Segunda República.
(I): ¡Cómo está el servicio! ¡Quieren
saber de todo!
(E.M.): Ajem, ajem
-carraspeando para llamar su atención- Don Pablo, su chófer le espera en el
porche.
(I): Que no Eustaquio, que es el mío.
He quedado con Iñigo. Ha visto el comunicado y dice que estaría encantado de
volver con nosotros.
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