15/10/26.
Mi colaboración de ayer en Sevillainfo
“El
censo de españoles residentes en el extranjero ha aumentado en 444.335 personas
con respecto a las últimas generales de 2023”
El pasado lunes
decíamos que el debate político seguía centrado en dos cuestiones paralelas de
cara a las urnas del 29 de noviembre: quiénes podrán ejercer el derecho al voto
desde el extranjero y qué garantías ofrece el voto por correo.
Ambos asuntos los
tratamos en su variante jurídica. Restaba hoy analizar la incidencia numérica
del voto de nuestros compatriotas del otro lado del charco; los que, ante nuestra
ignorancia, van a intentar reconducir los destinos de nuestra patria.
Sin embargo, las
consideraciones previstas para esta segunda entrega se han visto afectadas por
nuevos matices, al haberse conocido entremedias el Auto de la Sala Tercera
del Tribunal Supremo, dictado el mismísimo Día de la Hispanidad, que confirma
las medidas cautelares del 10 de septiembre, al tiempo que enreda los
argumentos primarios, por lo que vamos a intentar poner orden entre tanto
desconcierto.
Hagamos memoria:
Iustitia Europa (después vinieron otras) fue la primera organización civil en
reclamar ante los tribunales lo que debía ser elemental en una democracia:
conocer los integrantes del censo, cómo llegaron a formar parte de él y
examinar jurídicamente cómo se produjo cada inscripción. Y es que las citadas
medidas cautelares fueron recurridas por la Abogacía del Estado, es decir, por
el gobierno, y no ha sido hasta anteayer cuando el máximo órgano judicial las
ha confirmado íntegramente de cara al 29 de noviembre.
Conviene no olvidar que
aquellas medidas cautelares se acordaron cuando todavía no se habían convocado
las elecciones generales. Y ahora, con el proceso electoral en marcha, el
Supremo ha decidido mantener de forma expresa la suspensión de los efectos
electorales respecto de las inscripciones comprendidas en la cautelar, con la
excepción a la que nos referiremos más adelante.
Además, el Tribunal
Supremo no desaprovecha la ocasión de “tirar de las orejas” al Ejecutivo al
afirmar, en relación al Auto del 10 de septiembre, por el que le ponía ciertos
deberes, que “el nivel de cumplimiento [... ha sido] inexistente o, al menos, desconocido”.
Resulta que ni la Administración General del Estado ni el Instituto Nacional de
Estadística han aportado en este tiempo información que permita conocer cuántos
expedientes han sido efectivamente desglosados o cuál es el grado real de
cumplimiento de lo ordenado por la Sala.
En resumen, desde hace
un mes existía una resolución del Tribunal Supremo, concurría una obligación de
ejecución por parte del gobierno y, ahora, la propia Sala afirma desconocer
cuál es el grado de cumplimiento, sencillamente porque no se le han facilitado
los datos.
El Auto afirma con
rotundidad que la limpieza y pulcritud del censo constituye un valor esencial y
advierte que “la legitimidad democrática de los representantes elegidos por
el voto de los ciudadanos puede ser puesta en entredicho si existe la más
mínima duda de irregularidad”. Por si fuera poco, para dejar clara la
inacción gubernamental, recalca: “No puede alegarse imposibilidad material
de ejecución de una orden judicial cuando la causa del incumplimiento reside en
la propia Administración responsable de cumplirla”.
Pero dejando al margen
las valoraciones jurídicas, ¿qué es lo que de mollar dice la resolución
judicial? Pues sencillamente que el gobierno no ha acreditado hasta ahora
la legitimación de 163.020 electores inscritos en el CERA a fecha de cierre
censal del 1 de agosto. Electores para los que, de forma genérica, suspende
los efectos electorales salvo los de aquellos que los Registros Consulares
acrediten el cumplimiento de los dos requisitos establecidos por la Sala, a
saber: ser descendientes de españoles que emigraron entre 1936 y 1959 y
que el motivo de ello fueran razones políticas (exiliados).
Pero, ¿de dónde sale
esa cifra tan exacta de 163.020?
Desglosemos la maraña
de números en la que, desde el punto de vista legal, nos movemos en relación
a los hermanos gachupines que -interesados en obtener la nacionalidad española
por la Ley de Memoria Democrática, conocida popularmente como la ley de
nietos- nos van a enseñar a votar correctamente:
- Han solicitado cita o
iniciado el procedimiento: 2.500.000
aprox.
Sobre esta cifra, no
olvidemos las dotes previsoras del ministro Ángel Víctor Torres, en
declaraciones a El País del 13 de julio de 2026: “serán alrededor de 500.000
los nuevos nacionalizados para el verano de 2027”, curiosamente el momento de
las elecciones que parecía hasta ahora irrenunciable para el sanchismo.
- Expedientes aprobados
a 31/05/26: 571.761.
- Expedientes aprobados
a 31/08/26: 600.684.
- Inscritos en el
Registro Civil Consular a 31/05/26: 333.696.
- Inscritos en el
Registro Civil Consular a 31/08/26: 369.017.
- Inscritos con efectos
suspendidos para el 29/11/26: 163.020.
Paralelamente, los datos que al día de hoy ofrece el INE muestran que, de cara a las inminentes elecciones del 29N, el censo de españoles residentes en el extranjero ha aumentado en 444.335 personas con respecto a las últimas generales de 2023, tal y como se muestra en la siguiente tabla de provincias, ordenadas de mayor a menor variación en lo que al número de españoles en el extranjero se refiere:
Cada cual hará su
análisis, si bien de un simple vistazo resalta:
-
Mientras TODAS las provincias, más Ceuta
y Melilla, han visto incrementado el número de electores residentes en el
extranjero, CATORCE provincias han perdido electores residentes en España.
-
Los nuevos electores del extranjero
suponen en Madrid casi un 33,00 % más que en 2023; en Baleares casi un 28,50 %;
en Álava casi un 27,00 %; en Gerona casi un 26,00 %; en Soria más de un 24,00
%, cifra similar a Tarragona. Entre un 20,00 y un 24,00 % más aparecen en
Castellón, La Rioja, Guadalajara, Guipúzcoa, Valladolid, Cantabria, Málaga,
Barcelona, Alicante y Navarra. Veinticuatro provincias, entre ellas Sevilla con
un 13,34 %, aparecen con un crecimiento de entre el 13,00 y el 20,00 %.
-
Curiosamente, las provincias gallegas,
por antonomasia las más generadoras de emigración a Hispanoamérica, aparece en
los postreros lugares en cuanto a crecimiento del voto en el extranjero se
refiere: Lugo el 11,34 %; Pontevedra el 9,85 %; La Coruña el 9,29 % y Orense,
que resulta ser la última de las provincias españolas, con un 7,96 % y que,
además de perder 3.716 orensanos sobre el terruño, recibe 8.197 de América.
-
Zamora es la provincia que más voto
autóctono pierde en estos años (justo 4.000) que se ven enriquecidos con
3.273 nuevos votantes de allende los mares.
-
Asturias pierde 158 votantes en la
tierrina mientras recibe 20.233 descendientes de antiguos indianos; los que,
por otra parte, emigraron mucho antes del conflicto bélico.
-
En Málaga, mientras la cifra de
residentes ha ascendido un 3,38 %, nuestros hermanos en América han aumentado
en un 21,85 %, alcanzando la cifra de 74.033 (13.277 más que en 2023).
-
En Sevilla, mientras la cifra de
crecimiento de la población residente ha ascendido un 2,48 %, los nuevos miarmas
de Las Indias han aumentado en un 13,34 %, alcanzando la cifra de 43.565 (5.128
más que en 2023).
Sean cuantos sean los nuevos invitados a la fiesta de la democracia en España, abrochémonos los cinturones que vienen curvas…
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